miércoles, 7 de noviembre de 2007

POR UN BUEN CAMINO POR VOS

El camino que recorro ahora no era el camino que me tracé antes de conocerte. Yo quería andar por otros caminos, pero te encontré en un “pico ´e plancha”. Uno igual donde me dejaste hablando solo porque “estaba hablando huevadas”. Y no es un reproche, sino un agradecimiento, porque estabas enseñando a escucharme a mí mismo.
Con esa y muchas otras palabras reflexiones, libros, películas, pelotas de fútbol, amigos, compañeros, mierdeadas, guitarreadas, tragos, vinos, vómitos, viajes, ¡cumpleaños novembrinos! (¿y por qué no mujeres, ni ballet, ni buris, ni karaokes, ni Iracundos?) que compartimos, aprendí algo de vos y de lo que podría hacer por mí. Y decidí ir por tu lado, por tu vereda. Y no me arrepiento, sino más bien agradezco.
Como se agradece a un gran amigo que está allá, pero acá también. En el corazón y en cada cosita que te recuerda: Andrés, Martha, César, Kitti, Silvio y los crespitos, por ejemplo. Unos dos carnavales o un café Irlandés. O la memoria de esos grandes amigos que se fueron a explorar otros mundos (Yoyi).
Como se agradece a otro de su misma especie. Sin petacazos mordiscones o aguijonazos de escorpión, que también se dan de vez en cuando por accidente. Y es que “Dios los crea y el diablo los une”, dicen. Sabés muy bien por qué. (Vos, yo, Daniela, mi hija y otros tantos, grandes amigos de la misma rara especie…..)
Felicidades Gran Amigo. Allá, donde te encontrés, que es ahí donde yo nací y es desde acá donde vos naciste, pero que ambos nos visamos vallunos por decisión propia. Espero que sigás buscando “a la que vuela”. ¡Pero encontrala ya, hombre! (jijiji)
Un abrazo de bibosi a tu follaje otoñal…. Querido Puki. Y no sabés cuánto deseo estar con vos para festejarte con una vineada.

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